miércoles, 3 de febrero de 2010

La mujer del Cesar…








La mujer del Cesar no solo debe ser honrada…, también tiene que parecerlo.


Anna Hernández Bonancia, esposa del President de la Generalitat de Catalunya, el andaluz José Montilla, viene acumulando una serie de cargos de carácter político que, al menos ami, me hacen sospechar.




A saber:



-Regidora d’Urbanisme de L’Ajuntament de Sant Just Desvern.
- 1ªTinent d’Alcalde de L’Ajuntament de Sant Just Desvern.
- Presidenta de PROMUSA.
- Presidenta de PROECSA.
- Gerent del Consorci de la Colonia Güell.
- Consellera del Consorci del Parc Agrari del Baix Llobregat de la Diputació de Barcelona.
- Consellera de Foment de Ciutat Vella de la Diputació de Barcelona.
- Consellera del Tunel del Cadí, Concessionaria S.A.
- Consellera de la Comissió Catalana de Trànsit i Segureta Viària.
- Consellera del Barri de la Mina.
- Delegada
de L’Area d’Infraestructures, Urbanisme i Habitatge de la Diputació de Barcelona.
- Consellera de La Caixa.
- Consellera
del Consell Comarcal del Baix Llobregat.
- Vocal del Consorci Sanitari Integral.
- Vocal de la Fundació Caviga.
- Consellera de L’Area de Salut de L’Area Metropolitana de Barcelona.




Seguramente estos nombramientos sean todos legales, no voy a decir yo lo contrario, no, pero hay una cosa que se llama ética y para un socialista de corazón no creo que esto sea nada ético; aun más en estos tiempos de crisis y record de parados.


¿Cuánto cobra Anna por todos estos cargos?


Ya sabemos que en esta Catalunya que tanto me duele tenemos un régimen de Bienes Gananciales, tanto se me da, si sumamos los emolumentos de la Anna y el Pepe, ¿cuanto les entra cada mes en casa?


Diréis que esto en Béjar no interesa, ó ¿talvez si…? Seguro que si, esto es un claro ejemplo de lo que trae el poder en algunas personas donde la ética únicamente sirve para los mítines. ¿Qué pueden –podemos- decir los que vivimos de una pensión, ó peor, los que están en el paro ¿Qué decir ante esto?


Mejor lo voy a dejar porque parece que me estoy calentando y no quiero maltratar mi delicada tensión.