martes, 19 de agosto de 2008

La visita



Por estas fechas del mes de agosto anualmente suelo hacerme una reflexión de cómo encuentro a mi tribu después de pasar unas horas en convivencia con mis paisanos. Este año no quería que fuera diferente y, por ello, olvidé mi promesa de convertirme en “Béjarano Ausente” ante el cariz que ha tomado el Ayuntamiento desde las ultimas elecciones municipales.

He notado mucha decepción, quizá demasiada, y no en personas pertenecientes a la derecha, que también, pero estos por motivos diferentes. El estado de contrariedad es mucho más intenso en aquellos Bejaranos, socialistas de siempre, que contemplan con resignación como una vez más su partido les abandonaba.

Me comentan que el actual Equipo municipal de Gobierno, se ha convertido en un “ente” despótico y prepotente. Las promesas de abrir ventanas para que entrara el viento nuevo, como todo lo demás, se han quedado en promesas.

Doloroso especialmente para aquellos que trabajaron muy duro durante tanto tiempo, para que hoy estos prepotentes estén en la poltrona. Los militantes de base y los que con su voto les daban su apoyo elección tras elección. Seguro que perdonaran pero no olvidarán ha Béjar del bache donde se encuentra? Creo que en estos años tiempo suficiente han tenido para preparar una estrategia que hiciera realidad el descenso del paro. Y no me hablen de alguna empresa que ya D. Alejo tenia casi encarrilada que ese cuento ya lo sabemos.

El trafico en Béjar está al nivel del de la Republica Dominicana. Los viandantes tienen que hacer verdaderos ejercicios malabares para no sufrir algún accidente; especialmente en el crucé del antiguo Bar Sol; Calle de la Libertad; Calle Colón, etc., Seguramente la policía municipal esté dedicada a otras labores más urgentes que regular el trafico. Claro que también los bejaranos parece ser no saben trasladarse por la pequeña ciudad si no es en automóvil.

EL trato al turista es detestable. Vamos que algunos piensas que por el echo de entrar en su establecimiento a consumir sus productos nos están haciendo un favor. No quiero citar nombres de establecimientos –no solo bares- donde la calidad del servicio no existe, son establecimientos privados y si esta es su política comercial este será su problema.

Hubiese querido que este año mi impresión hubiera sido distinta, pero por desgracia no fue así. Quedan muchas cosas en el tintero, pero esas nos la diré, esto únicamente ha sido un retazo de lo que he podido observar en unos pocos días en esta tribu tan serrana y tan nuestra.