sábado, 15 de septiembre de 2007

Quisicosas de mi pueblo


Algo enigmático para este emigrante es contemplar como mis paisanos asisten impasibles ante la desintegración del tejido industrial y, el consiguiente aumento del paro, en este querido pueblo mío. Ahora le ha tocado el turno a Textil Navazo, lo veníamos temiendo desde que supimos de las intenciones de la empresa de vender la fabrica de aprestos y acabados. La desaparición de esta empresa es algo que toca mi fibra sentimental, fue la empresa donde mi padre desarrolló su trabajo laboral hasta su jubilación, ya he contado en alguna ocasión como Textil Navazo en los años 60 era considerada como Empresa Modelo, comparándolo con alguna otra de la que por aquellos entonces existían en la ciudad, Textil Navazo podía dignamente presumir de tal titulo.
La empresa ha sido adquirida, por lo que parece, por una empresa que produce paneles solares y los trabajadores, en su mayoría, no tendrán que sumarse a las filas del paro. Quede ello en el haber del nuevo alcalde que al parecer ha tenido mucho que ver en todo este asunto; las diferencias con el equipo de gobierno anterior parece que comienzan a notarse. Si todas las empresas que anteriormente han estado echando el cierre en los últimos doce años hubieran sido reconvertidas como esta, en estos momentos las ciudad de Béjar no pasaría por la calamitosa situación actual. Desear a la nueva empresa de paneles solares mucha fortuna en su nuevo emplazamiento en la espera que puedan crear muchos nuevos puestos de trabajo.
Inexplicable también lo ocurrido con el tema de los desagües de la Calle El Sol. Como comentaba en mi articulo anterior, los vecinos de san Antonio de Texas estaba artos de soportar las aguas fecales procedentes de esos deteriorados desagües. Llevaban meses con el problema, pero el anterior equipo de gobierno no les habían hecho ni puñetero caso; los vecinos no cesaron en su justa demanda y pusieron en manos del nuevo concejal encargado del asunto su protesta, abalada con más de treinta firmas de vecinos del barrio, pero parecía que el nuevo problema “igual que esta calle había otras en la ciudad”, llegó a comentar el concejal. ¿La solución? fácil, muy fácil, los vecinos pusieron en conocimiento de Cipri el problema [al parecer el alcalde no sabia nada] y asunto solucionado. Muchas gracias alcalde, los olvidados vecinos de “El Plantío” lo tendremos en cuenta. ¿Cómo es posible que un problema tan sencillo no se solucione por falta de voluntad? Lo cierto es que Cipri demuestra que es sensible a los problemas de los vecinos sea cual sea la ubicación.
Tampoco el tema del llamado “botellón” tiene mucha explicación, simplemente hay que hacer cumplir la ley y punto. La familia Servate está más que harta, con toda razón, a pasar del cambio de color político en el Ayuntamiento parece que los incívicos continúan saltándose las más elementales normas de convivencia a la torera. Cuando el ciudadano comete una infracción, del tipo que sea, la autoridad está en la obligación de actuar en consecuencia; los vecinos afectados por el “botellón” están sufriendo cada fin de semana el tormento por parte de unos energúmenos con el beneplácito de quienes tienen la obligación de velar por nuestra paz. ¿Quién es el culpable de ello? Alejo se pasaba por el forro el descanso de los vecinos, parece que el nuevo alcalde tiene otra sensibilidad, al menos pidió disculpas a los vecinos por no haber terminado con esa incívica forma de diversión. Las formas no son las mismas, pero por lo que parece en el tema del “botellón” los resultados aun no se notan. Tengamos confianza.



(Publicado en www.bejarnoticias.com)