miércoles, 21 de febrero de 2007

Mirándome el ombligo




Es curioso como muchos de los que pululamos por este espacio virtual, y que dedicamos alguna parte de nuestro tiempo libre a las cosas de Béjar, estamos lejos de ella. Debe de ser, como comenta Chiky en su Blog, nuestro particular regreso a Ítaca. Quizá sea algo parecido a lo que los gallegos denominan “morriña”. Es que en mi caso no siempre fue así. Después de marchar de Béjar, -de esto hace ya treinta y seis años- y durante mucho tiempo, no me preocupé lo más mínimo lo que pudiera ocurrir en mi tierra de origen, no tenia conocimiento quien era su alcalde, ni a que partido político pertenecía. Me limitaba a visitar por unos días a mi familia sin mayor preocupación, mis preocupaciones estaban lejos de Béjar, a más de ochocientos kilómetros de distancia.
Mi personal regreso a la Ítaca [virtual] coincidió con la puesta en marcha de I-Béjar.com. No se si el joven Fernando Blázquez tiene conocimiento de lo que el solito, desde su portal de la Internet, ha hecho por este pueblo nuestro y por los que vivimos lejos de él. Pienso que pocas personas han hecho tanto por esta ciudad como el joven Fernando, en tan poco tiempo. A partir de la aparición de I-Béjar y de alguna otra circunstancia personal, volvieron a interesarme los problemas de nuestra para mi, ciudad lejana que a partir de entonces estaba mucho más cerca.

Algunas veces para descalificar nuestras opiniones hay quien no duda en comentar que a nosotros los emigrantes o, ausentes (como gusta denominar a los emigrantes algunas personas para tratar de disfrazar la cruda realidad), no tienen ningún derecho para opinar lo que ocurre en nuestra ciudad. Tengo guardado un articulo en el cual Alejo Riñones afirma que yo no tengo derecho de opinar sobre Béjar, porque hace años que ya no resido aquí. Hace unas semanas pudimos comprobar como desde una publicación o, folleto reaccionario, se nos acusaba a los emigrantes que usamos de Internet para expresarnos en libertad, de boicotear los proyectos de futuro para nuestra ciudad. Todos los que así opinan lo hacen para intentar contrarrestar lo que nosotros decimos desde la libertad que nos da la independencia. No me veo viviendo en Béjar buscando empleo y firmando mis opiniones con nombre y apellido. También mi comprensión para aquellos profesionales bejaranos que prefieren callar antes de arriesgar sus negocios. Y por supuesto, reconocer a aquellos pocos que viviendo en Béjar, no dudan, a la hora de ejercer sus derechos y libertades, enfrentarse al poder de quienes desde la prepotencia y el despotismo, gobiernan la ciudad estrecha. No son demasiados los bejaranos que se arriesgan a enfrentarse a la injusta política que el PP practica en la ciudad, pero los pocos que se atreven a ello, no se amilanan ante la prepotencia del alcalde.

Algunas personas para descalificar mi soberana opinión, ponen en duda mi independencia política. No se equivocan. Mi opinión personal es la de una persona de izquierdas, comprometido con migo mismo y, mi mayor aspiración, sería, vivir en un mundo sin fronteras, donde las palabras: Libertad, Igualdad, Fraternidad, rigieran nuestras vidas. Me comentaba una persona -muy querida para mi-, que ocurriría si Cipri gana las elecciones. Pues si Cipri gana las elecciones –cosa que deseo- y lleva al Ayuntamiento una política social de izquierdas, no me quedará otra que aplaudirle; si no es así, cosa que pongo en duda, denunciaré lo que crea que se está haciendo mal, igual que ahora. El tiempo juzgará.


(Publicado en: www.bejarnoticias.com)